Harry Potter y las cinco gárgolas |
| Publicado por UAH-GIPI | 5 de septiembre de 2009 |
Harry Potter es un muchacho delgado, de pelo negro y revuelto, con gafas y una cicatriz en la frente en forma de rayo. Es huérfano, hijo único de James y Lily Potter. Sus parientes más cercanos son sus abominables tíos y tutores Vernon y Petunia Dursle, su abominable primo Dudley y su tía Marge. Tiene por mascota una lechuza llamada «Hedwig».
Una tarde después de las clases, estaba Harry en su habitación y le vino la idea de formar un grupo de estudiantes de Hogwarts, y entre todos conseguir más hechizos, conjuros y así poder tener más poder y ayudar a los indefensos. Para poder conseguirlo debería buscar a veintiocho compañeros y formar un grupo.

Primero habló con sus mejores amigos, Ron y Hermione. Les explicó su idea y a ellos les gustó y aceptaron.
Ron Weasley es alto y pelirrojo, y está un poco acomplejado por sus hermanos. Sus padres son Arthur y Molly Weasley, tiene cinco hermanos y una hermana. Su mascota es una rata llamada «Scabbers».
Hermione Granger es una chica de pelo castaño revuelto y grandes incisivos. Marisabidilla «empollona» de Hogwarts. Hija única de un matrimonio Muggle, sus padres son dentistas. Su mascota es un gato llamado «Crookshanks».
Harry les preguntó que con quien podrían contar que fueran como ellos y los tres pensaron en Deam Thomas.
Deam Thomas es alumno de Gryffyndor, es chico un negro y alto, un gran amigo de Seamus Finnigan y gran fanático del fútbol
Se fueron a buscarlo y le encontraron en el Gran Patio. Este lugar es muy grande, con muchos árboles, bancos y en el medio una estatua que es una bola cilíndrica de metal.
Deam Thomas estaba en el banco, se acercaron los tres a él y le contaron sus proyecto.
A él le gustó; pero él tenía una misión que conseguir y no podía aceptar sin haberla realizado.
Deam Thomas les explicó que tenía que conseguir las cinco gárgolas parlantes (jabalíes de piedra sobre un pedestal), y si ellos le ayudaban a conseguirlas, el formaría parte del equipo. Ellos, como son unos aventureros, aceptaron. Deam Thomas les explicó que cuando las fueran encontrando deberían darlas con la varita mágica en la boca y por ella deberían salir luego y así sabrían que esas gárgolas le pertenecían a él. Tendrían que buscarlas por todo Hogwarts.
Esto no iba a ser nada fácil y se encontrarían con muchos problemas y trampas; pero se pusieron a ello.
Ron dijo:
– Creo que me ha parecido ver una por aquí cerca.
Harry dijo:
– Miraremos por el patio y si no pasaremos al interior.
Dieron vueltas y vueltas y cuando ya iban a rendirse de seguir, Hermione gritó:
– ¡Chicos, aquí! En un rincón de una salida había una.
Harry le preguntó:
– ¿Eres una gárgola parlante?
Ella contesto:
– ¡No!
Y Harry preguntó:
– Entonces, ¿por qué me contestas?
La gárgola respondió:
– No sé.
Harry le dio con la varita en la boca y salió fuego. Ya tenían la primera.
Harry, Ron y Hermione , fueron a por la segunda, hablaron y decidieron ir por el interior de Hogwats. El primer obstáculo fue la escalera, iban de un lado para otro, era como un laberinto.Por el camino encontraron a un chico que le dijo a Ron que su hermana tenía problemas, que debería ir a ayudarla; la encontraría en la sala común.Ron fue en busca de su hermana con sus amigos por las escaleras. Cuando llegaron a la sala común encontraron a tres chicos molestando a Ginny, la hermana de Ron. Este gritó:
– ¡Dejad a mi hermana en paz! O si no ….
Los chicos contestaron:
– ¿O si no qué?
Harry les amenazó con la varita en la mano.
– No me obliguéis a utilizarla, u os podéis arrepentir.
Los chicos decidieron irse. Dijo Ron:
– Ginny, vete a tu habitación y ten cuidado con ellos. Podían darte problemas.
Ginny dijo:
– Gracias chicos, la verdad es que empezaba a estar asustada.
– No creo que vuelvan a molestarte -dijo Harry-. Si no, nos lo dices, vete tranquila.
Después de este incidente, volvieron a su misión. Harry, Ron y Hermione decidieron ir a hablar con el fantasma del cuadro. Preguntó Harry:
– ¿Sabes dónde podemos encontrar gárgolas parlantes?
A lo que contestó el fantasma:
– Mirad en el cuarto piso, allí podéis encontrar alguna.
Se pusieron en marcha. Subieron por la escalera, que como era de caracol, les hizo dar muchas vueltas; pero por fin llegaron al balcón del cuarto piso, un poco mareados pero lo consiguieron. Allí estaba otra gárgola. Harry le preguntó:
– ¿Eres una gárgola parlante?
La Gárgola le contestó:
– Sí, soy una gárgola parlante.
Harry le dio con la varita y salió fuego. Ya tenían dos.
Contentos por su suerte decidieron ir a por la tercera. Hablaron y llegaron a la decisión de ir al patio empedrado. Este patio es grande y está hecho de piedra, como bien dice su nombre. En él siempre hay niños jugando a las canicas. Vieron una escalera rota por donde tenían que pasar y entonces decidieron hacer un hechizo.
Con la varita en mano gritaron los tres a la vez:
– ¡REPARO!
Cuando la escalera tomó su aspecto original subieron corriendo por ella; pero se encontraron con un agujero en medio del camino y a punto estuvieron de caerse. De nuevo utilizaron el hechizo de ¡REPARO!, el agujero desapareció y pudieron pasar. Fueron hasta el final del camino y allí estaba la tercera gárgola.
Harry le preguntó:
– ¿Eres una gárgola parlante?
La gárgola parlante afirmó:
– Sí, soy una gárgola parlante, ¿no ves que estoy hablando?
Harry mira a Ron y a Hermione y esta les comenta:
– Qué bordes son estas gárgolas.
Harry la dio con su varita en la boca y salió fuego. Ya tenían tres.
Hermione les comentó que podrían ir a la clase de Defensa sobre las Artes Oscuras.
– Creo que allí podríamos encontrar alguna.
Se pusieron en camino y volvieron a subir por las escaleras de caracol. “¡Qué mareo!”, pensaron los tres.
Pero ellos, muy tenaces, siguieron subiendo, hasta que por fin encontraron la habitación de las Artes Oscuras. Allí estaba la gárgola. Hermione había sido muy astuta. Sus compañeros la felicitaron.
Harry preguntó de nuevo:
– ¿Eres una gárgola parlante?
La gárgola contestó:
– Sí, pero no quiero hablar con nadie.
Harry la dio con la varita y salió fuego. Ron volvió a decir “¡pero que bordes son estas gárgolas!” y todos se rieron.
Harry preguntó:
– ¿Dónde pensáis que puede estar la quinta gárgola?
Dijo Ron:
– Tengo una idea, deberíamos ir al viaducto. ¿Qué os parece, chicos?
Para llegar allí tenían que pasar por las escaleras que se movían. Estuvieron de nuevo a punto de perderse; pero se encontraron con una puerta, la abrieron y había un pasillo muy largo con catorce antorchas apagadas, siguieron el pasillo y en una esquina estaba la quinta gárgola.
Harry le pregunto:
– ¿Eres una gárgola parlante?
Y la gárgola:
– Sí, pero, ¿me podríais hacer un favor? ¿Me podríais quitar todos estos pájaros de encima?
Se miraron y pensaron como solucionarlo. Hermione tuvo una idea.
– ¿Qué os parece si encendemos las catorce antorchas y así se van los pájaros y no la molestan más?
– Buena idea, Hermione -dijo Ron.
Harry, Ron y Hermione hicieron un hechizo y los tres a la vez gritaron con la varita en la mano: ¡INCENDIO!, y una a una las fueron encendiendo y los pájaros se asustaron y se fueron volando. Harry le dio a la gárgola en el hocico y salió fuego. Saltaron y gritaron de alegría, lo habían conseguido, ya tenían las cinco gárgolas.

Volvieron al gran patio a decirle a Deam Thomas que lo habían conseguido.
Deam Thomas les dio las gracias y les dijo que podrían contar con él en su equipo. Harry le mandó a la sala de Menesteres a esperar a sus nuevos compañeros.
Harry, Ron y Hermione, orgullosos de lo conseguido, siguieron buscando más compañeros que les pudiesen ayudar a llevar a cabo su propósito.
Escrito por.
SARA RAMOS ROLDÁN y PAULA GARCÍA DOLS
| Categorías: 1ºESO B, Narrativa/ Aventuras | ||