Seleccionar con el mando de la wii las piezas que queremos derribar, controlar la fuerza con la que tenemos que apuntar o elegir al compañero con más puntería para hacerlo, ayuda a desarrollar capacidades necesarias para aprender. Jugando con videojuegos de estrategia se aprende a planificar, a elegir la opción más adecuada para resolver el problema o a valorar las mejores capacidades propias o ajenas.
Cuando jugamos con Spore además de divertirnos, tomamos decisiones. En este mundo virtual somos el CREADOR y damos vida a nuestra criatura y decidimos qué estrategia vamos a seguir para su supervivencia. Algunas decisiones suponen un dilema moral, ¿es mejor cooperar o competir?. Responder a esta pregunta supone convertirnos en expertos y defender o rechazar teorías sobre la evolución.