Los videojuegos permiten a los jugadores identificarse con los avatares creados y sumergirse en las situaciones vividas durante el juego. La calidad de los gráficos, que convierte el mun do virtual en algo casi real, y la alta interactividad que ofrecen estos medios los convierte en instrumentos para explorar otros mundos. Es interesante observar cómo esta identificación la expresan los adolescentes que produjeron este vídeo a través de una representación casi teatral. En las imágenes que rodaron de forma espontánea se entremezclan personajes reales, parejas de estudiantes que dialogan y pasean, con escenas en las que los actores se comportan como los personajes del juego. Podemos pensar que algo semejante podría haber ocurrido a partir de una película, seguramente es cierto. ¿Cuál es entonces la peculiridad de un videojuego? El hecho de que permite actuar en un mundo virtual. En la segunda parte del video los jóvenes que lo han producido son conscientes de ello y nos lo cuentan a través de las imagenes del juego, de sus pantallas.
Los jóvenes simulan una entrevista y nos hablan sobre el videojuego. Está claro que proyectan sobre él sus propias inquietudes. El juego les ha ofrecido diferentes posibilidades y parecen acercarse a ellas con una cierta crítica. Han tomado conciencia de lo que significan sus decisiones en la realidad y en el entorno virtual, les ayuda a pensar cómo se puede vivir en la ciudad y qué necesitan construir.